La nueva normalidad (parte 3): Tercera y última entrega de la miniserie donde te hablo de una forma de incorporar el movimiento para ponerte en movimiento.

Es martes por la mañana aquí en Buenos Aires, es Invierno y hoy me levanté un poquito más temprano de lo habitual. Me regalé unos minutos para bailar y es mi recompensa por unos días intensos de trabajo 🙂

Mientras bailaba me di cuenta que me encanta moverme de formas absurdas! dejame explicarte…disfruto muchísimo mover los brazos como si fuera una pájara y estuviera a punto de volar, también pisar fuerte y hacer sonidos tribales imaginando que estoy bailando alrededor del fuego. Amo bailar sin sentido porque me da una sensación hermosa de libertad (y me hace reír mucho!). Siento necesario moverme y más en tiempos donde la única opción es hacerlo dentro de casa.

¿Desde cuándo bailar sin sentido es un sin sentido? ¿Qué pasa en tu cuerpo cuando te mueves? ¿Cómo incorporar ese movimiento en tus procesos de creación? Te invito a explorar estas ideas desde tu perspectiva y experiencia. ¡Recuperemos el disfrute!

 

Cada unx trae incorporados sus movimientos particulares, otros los puede aprender y de esto se trata, al menos para mí, una parte de “la nueva normalidad”: de encontrar nuevos ritmos, nuevas melodías y nuevos pasos.

Es posible bailar incluso en situaciones donde la movilidad del cuerpo se vea reducida (porque no solo necesitamos el cuerpo físico 💗) Podemos explorarnos incluso a nivel mental y emocional, soltar la vergüenza, dejar de lado las suposiciones de cómo hacerlo correcta o incorrectamente. Piénsalo. Todxs tenemos formas únicas de bailar y con un poco de movimiento diario nos ayudamos a liberar tensiones y soltar cargas que no es necesario traer a cuestas!

Me encantaría saber si eres de lxs que bailan y si has podido hacerlo durante estos últimos meses, semanas o días!  Te leo en los comentarios 🙂